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Por Edgar Costa
Hace un tiempo, un volcán islandés de nombre impronunciable, desmontaba los planes de muchos viajeros, obligaba a cancelar más de 100.000 vuelos y dejaba en tierra a 1,2 millones de pasajeros. Yo era uno de ellos, aunque la peor jugada que me hizo el Eyjafjallajökull fue unas semanas antes al caerme en sus aguas heladas. Tuve suerte de no permanecer mucho tiempo bajo cero y poder regresar al coche y encontrar calor. Aprendí muchas cosas en ese viaje, una de ellas que la naturaleza es impredecible, y por eso Islandia tiene tanta magia. Esta isla de hielo y fuego es una fuente de inspiración para aventureros a quien les fascina la naturaleza en movimiento: géiseres en erupción, imponentes cataratas o piscinas naturales de aguas en ebullición que se combinan con colores intensos: los amarillos de la vegetación que cubren los volcanes dormidos, los verdes y rosados de la aurora boreal, el blanco de los glaciares o simplemente el arco iris que se te aparece al lado de una catarata.
Viajar a Islandia no es precisamente barato, y lo aconsejable es montarse el viaje uno mismo, pues los paquetes que ofrecen las agencias suelen alcanzar cifras alrededor de los 4.000 euros. El primer consejo puede ser en vez de volar directamente a Reikiavic, la capital de Islandia, buscar un vuelo barato a Londres y desde allí aprovechar la mayor disponibilidad de ofertas a este destino. El siguiente paso es la movilidad. Los atractivos de Islandia se descubren por carretera, y por ello es necesario disponer de un vehículo. Alquilar un coche se puede hacer con grandes compañías como Hertz o Avis, aunque mucho mas barato saldrá optar por una lowcost llamada Sadcars, que dispone de coches más antiguos (debemos vigilar sus características y estado, según el tipo de aventura que queramos emprender), y sobretodo prestar atención al hacer la reserva con el tema de los seguros, pues suelen no incluir cuestiones básicas que luego nos pueden dar grandes sustos (www.sadcars.com)
Lo interesante de recorrer Islandia en coche es que podemos hacer compras en supermercados y ahorrar en restaurantes, cargar con la comida para vivir los caminos a merced de lo que nos tenga preparado este mundo que recreaba Julio Verne en su “Viaje al centro de la Tierra”. El mosaico de paisajes de Islandia te hace sentir en un país de ciencia ficción. Los glaciares ocupan el 11,5% de la superficie de la isla mientras los volcanes escupen vapores sulfurosos calentando las piscinas naturales en las que relajarse de verdad. No hay nada como pasar del frío al calor y viceversa, entre paisajes montañosos o incluso lunares. La visita mas típica en este país es precisamente un balneario: la Laguna Azul. Recomiendo que sea precisamente la última visita del viaje, el relax final de camino al aeropuerto. Blue Lagoon se encuentra en el campo de lava más joven del oeste islandés, a 45 minutos de Reikiavik. Se trata de una experiencia extraordinaria, por las propiedades medicinales de sus aguas pero también por el espectáculo visual que supone estar en este lugar.
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Por Edgar Costa
Si le preguntas a la gente qué haría si le toca la lotería, muchos te dirán: dar la vuelta al mundo, pero no hace falta una suma imposible de dinero para ponerse a viajar y cruzar los 5 continentes, de hecho me he cruzado con muchas personas que lo estaban haciendo de modos muy diferentes.
Tengo tres amigas que un día decidieron dejarlo todo y recorrer el planeta, su problema fue que al llegar a Montañita, Ecuador, dejaron de tomar aviones y casi se quedan allí a vivir. En cualquier caso, su fórmula para dar la vuelta al mundo fue una de las más habituales: compraron un paquete de vuelos con una alianza de aerolíneas. Este tipo de combinados tiene varios nombres, “around the world” , “multi stop international”, “multi destination travel”… Se trata de programas ofrecidos por las aerolíneas que permiten a los pasajeros dar la vuelta al mundo por menos dinero que comprando los billetes sueltos. A veces incluso uno de estos combinados puede ser más barato que un simple viaje a un lugar remoto del mundo. Existen muchos tipos de tarifas:
RTW (tarifa con una alianza de aerolíneas)
Las siglas en inglés RTW significan “around the world” y es la forma de llamar a las tarifas que crean las grandes alianzas formadas por las principales aerolíneas. Estos combinados de vuelos siguen una dirección (este u oeste) y solo se puede cruzar una única vez el Atlántico y el Pacífico. Se permite únicamente una travesía entre Europa/África/Oriente Medio y Asia. Las dos principales alianzas ofrecen programas similares:
Star Alliance
http://www.staralliance.com/en/fares/round-the-world-fare/
One World:
http://www.oneworld.com/flights/round-the-world-fares/
Viajar con puntos:
Acumular puntos con las aerolíneas y cambiarlos por vuelos puede permitir dar la vuelta al mundo pagando tan solo las tasas de aeropuerto y usar las paradas en ruta para bajarse del avión y visitar el lugar sin pagar por ese destino. Hubo una época maravillosa en la que acumulaba muchos puntos y al tener suficientes los cambiaba por un vuelo. Elegía un destino que me interesara, pero procuraba que hiciera escala en otro lugar bien lejano, buscando la ruta más extraña y en esa parada técnica media lo que se llama “stop over”, una vez me bajaba del avión, solicitaba aplazar (sin coste al tratarse de un billete con puntos) el vuelo al destino final, permitiéndome quedarme un buen tiempo en el lugar donde estaba haciendo la escala. Mi gran problema llegó el día que Spanair desapareció, esfumándose todos aquellos puntos que había ido acumulando. Mucho se habló de los que se quedaron en tierra, los que perdieron su trabajo, pero ¿qué pasó con todos aquellos puntos que para muchos como yo se iban a transformar en un súper viaje…?
Air Pass Regionales
Cuando tenemos un vuelo internacional a una región en concreto, a menudo podemos comprar un pack de vuelos para esa región, con beneficios respecto a comprar billetes sueltos, igual al billete de vuelta al mundo pero para esa región específica. Esto puede ser interesante si nuestra “vuelta al mundo” consiste especialmente en una parte del planeta. Por ejemplo, comprando una súper oferta hacia un punto, un pase regional para tomar muchos vuelos en un área donde no podemos confiar en autobuses o opciones de carretera, y dejar los grandes desplazamientos para vuelos de oferta o los billetes de último minuto si no nos importa a qué destino queremos ir. Porque dar la vuelta al mundo se puede hacer de mil maneras, y lo mejor es dar margen a la improvisación.
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Por Edgar Costa
Muchas personas conciben sus viajes como chinchetas en un mapamundi. En el mío tengo muchas pero si esto fuera una competición, Carlos me ganaría. Su caso no es el de quien colecciona sellitos en el pasaporte, si no el de quien convierte los viajes en una forma de vida y conoce a fondo los destinos a los que se dirige, sacándole partido en forma de fotografías, libros, programas de radio…
Habiendo viajado por mas de 80 países puedes dar buenos consejos para viajar barato… ¿Dónde hay que ir si no queremos gastar mucho?
(Carlos) Lo primero que quiero decir es que la cifra de países visitados es lo de menos, lo que me llevo es la gente que he conocido, los sitios tan diferentes que he visto y lo bien que me lo he pasado. Viajando se aprende a viajar barato, sobre todo si vas con poco dinero, como habitualmente pasa en mi caso. Lo sitios más baratos son Centroamérica (especialmente, Nicaragua y Guatemala), algunos países de Sudamérica como Bolivia, la India, el Sudeste Asiático, y algunos más.
África, en contra de lo que mucha gente piensa, puede resultar una trampa económica para el viajero.
Son muchas las personas que querrían viajar sin parar, ¿cuál es el secreto para vivir viajando?
(Carlos) Vivir viajando es muy complicado. El principal secreto está en uno mismo, no querer aspirar a una vida estándar, ni una vida de lujos. Para viajar de continuo hay que librarse de ataduras y ser valiente, y mucha gente no es capaz de quitarse las cuerdas que le atan a su entorno. Creo que no hay secretos, es una opción de vida.
Asimismo, son muy pocos los que pueden vivir cómodamente de los viajes. Javier Reverte y Cristina Morató son los escritores que más éxito han tenido, y que pueden vivir de sus libros.
Sin embargo hay muchos otros como Marc Morte o Xavier Moret con un nivel muy alto que no viven exclusivamente de sus libros. Como todo en la vida, la suerte es un factor fundamental, y si no que se lo digan a los protagonistas de “Match Point”.
No es lo mismo viajar que vivir fuera. Tú has vivido buenas temporadas en lugares como Nueva York o Londres. ¿Cómo son esas ciudades una vez te instalas en ellas?
(Carlos) No tiene nada que ver. Es igual que viajar rápido o viajar con tiempo…, una vez que viajas con tiempo, el viaje de una semana o quince días para conocer un montón de sitios te sabe a poco. Para empaparte de un sitio hay que ir con calma.
Con Nueva York me pasó algo muy curioso, la primera vez que estuve allí (solo tres días) no me gustó demasiado…, y cuando me marché a vivir no iba del todo convencido. Sin embargo, creo que ha sido una de las mejores decisiones que tomé en mi vida, volví encantado de una ciudad que es maravillosa. Nueva York se disfruta cuando se vive, se trabaja y se pasea en bici por sus calles.
Lo confieso, cada vez que aparece Nueva York por la tele, leo algo acerca de la gran manzana, o como ahora, me encuentro con alguien que comparte un poco esa pasión, ¡necesito más! Aquí os dejo una interesante conversación de nuestro entrevistado de hoy sobre Nueva York: http://www.elrincondesele.com/conversaciones-sobre-nueva-york-i/ donde cuenta que consiguió su primer trabajo en un restaurante japonés sin tener papeles.
Me imagino que vives a caballo de internet y también llevaras a cuestas libros en papel. ¿Cómo se combinan las dos cosas al viajar? ¿Te siguen gustando las guías?
(Carlos) Por mucha tecnología que aparezca nunca dejaré de usar guías en papel, me parecen mucho más prácticas y útiles que sacar el móvil y dejarte los ojos buscando algo en un sitio en el que probablemente la cobertura sea mala. El año pasado volví de un viaje de varios meses por Centroamérica y no me separé de mi guía en ningún momento, confieso que también llevaba un netbook que me vino muy bien para ver películas en las horas muertas en los albergues. Creo que ambas cosas son compatibles, pero la guía para mí está por encima de cualquier tecnología y lo seguirá estando.
¿Qué viaje todavía no has hecho? ¿A dónde te gustaría ir y por qué?
(Carlos) Me gustarían hacer dos viajes largos (de tres meses o así). Uno por el Sudeste Asiático, que aún no lo conozco, y otro por la parte oriental de África. Me encantaría visitar Etiopia, Kenia, Tanzania, Uganda… África es especial, sin duda, mi continente favorito.
Si queréis seguir las aventuras de Carlos por el mundo lo podéis escuchar en www.quenotelocuenten.org o acercarse a una librería, pues también es autor de varias guías de Anaya.
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Por Edgar Costa
La primera vez que me di cuenta de lo fascinante que puede ser un lugar abandonado fue en Tatooine, un lugar caluroso sin gobierno alguno. Es el nido perfecto para bandidos, traficantes y cazarrecompensas, no muy recomendable para el turismo pero un lugar perfecto en el que sacar fotos, por ejemplo, de sus dos soles. Yo no los vi, quizá porque hace años que George Lucas y su troupe dejaron abandonado este escenario de la Guerra de las Galaxias situado en pleno desierto a unos 400 km al sur de la capital de Túnez. En medio de la nada, todavía hoy se conserva este lugar de peregrinación para fanáticos de la saga. En realidad se llama Matmata y la ciudad más próxima desde la que podemos acceder es Gabès.
La pasión por los lugares abandonados cada vez tiene más adeptos, especialmente entre los amantes de la fotografía que compiten a ver quién consigue las imágenes más impactantes. Ya sea en estaciones de tren abandonadas, gasolineras, casas comidas por las plantas… Cualquier elemento es bueno para dar un aire de misterio a estos lugares, a veces encantados. Y es que las cosas abandonadas despiden un halo de misterio que intriga a los humanos. Es esa la clave de todo: lo que no acabamos de entender. Las ruinas no acaban de contarlo todo y son apasionantes porque aunque sean obras humanas es posible apreciar cómo la naturaleza se funde con la construcción creando cierta armonía.
¿Son hermosas aquellas cosas que han sido abandonadas? Quizá incluso ganan a cuando estaban en pleno funcionamiento porque poseen una belleza eterna que les da su historia. Incluso a veces uno se pregunta si algo abandonado puede ahora tan bonito, tal vez no lo fuera tanto cuando estaba en uso.
Los lugares abandonados son gratuitos y este es el motivo para dedicarle hoy nuestro post de Viajar sin gastar. Podríamos establecer categorías de lugares abandonados: ruinas históricas (generalmente estas sí se pagan, como la entrada a pirámides, templos de civilizaciones antiguas que para su preservación requieren un cuidado y una protección), ruinas urbanas y ruinas rurales. A mí, particularmente me gustan las ruinas en medio de las ciudades, e incluso más, las que dan una imagen de futuro apocalíptico como la antigua casa del partido comunista búlgaro:
Si quieres explorar lugares abandonados en España aquí van un par de webs interesantes:
http://abandonalia.blogspot.com.br/ sitios abandonados en España
http://www.clubcela.com/ club de exploradores de lugares abandonados
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Por Edgar Costa
Si se dobla el consumo de pisco en el mundo, si la prestigiosa lista de restaurantes Zagat Survey incluye cuatro veces más restaurantes peruanos en las principales ciudades norteamericanas que hace 10 años, es señal de que la gastronomía peruana está de moda. Esto podría ser un problema, ya que generalmente cuando algo se pone de moda significa que sube el precio, pero esto no sucede en Lima, al contrario. El boom de la comida peruana mejora el nivel de sus restaurantes y mantiene una incomparable oferta de platos, restaurantes y chefs.
La cocina peruana es resultado de la influencia de la inmigración y de una geografía bien variada entre la costa, la sierra y la selva. Cuando llegaron los españoles en el siglo XVI, encontraron que los Incas incluían en su dieta básica ingredientes como la papa o el maíz (aquí llamado “chocolo”). Lo verdaderamente curioso es la influencia venida de Asia. En el siglo XIX llegaron los chinos como mano de obra barata para trabajar en campos de algodón y caña de azúcar, y posteriormente fueron los japoneses quienes aportaron sus tradiciones y continuaron fortaleciendo la fusión, el concepto clave de la comida peruana.
Entonces por dónde empezamos: ¿Un ceviche? ¿unas papas a la huancaina? ¿unos anticuchos? Los mercados de Lima son una buena opción para ir a comer, aunque hace falta elegir bien el puestecito, debe ser limpio y si vemos que no hay nadie, mejor buscamos otro más animado. Un buen mercado es el de Magdalena con una excelente opción para degustar productos de la selva.
En muchas ocasiones, para comer barato en cualquier ciudad, recurrimos a los restaurantes chinos, pero en Perú, la cosa es algo diferente. La comida “chifa”, que es como llaman a la comida china, está adaptada a la cultura peruana. La comunidad china tiene una gran importancia e influencia en Perú; pero no como una comunidad cerrada como sucede en otros lugares; los chinos no se aislaron del resto de peruanos y supieron, de la mano de la cocina, crear una comunidad perfectamente integrada y mezclada a todos los niveles.
Si no sabemos qué pedir en uno de los restaurantes chinos podemos optar por el clásico “arroz chaufa” o un “tacu-tacu”, una especie de tortilla a base de frijoles y arroz. Los chifas son baratos y están por todas partes, claro que en zonas exclusivas como Miraflores, los podemos encontrar bien refinados y con precios más caros.
Le tengo un enorme cariño al Perú, pero Lima, la capital, como sucede con muchas de las grandes urbes latinoamericanas, no es lo mas interesante del país. Uno suele ir a Machu Pichu, Ica, Nazca… Y Lima es un mero punto de partida, pero no hay que menospreciarlo y sin duda degustar su gastronomía es lo mejor que uno puede hacer allí. Me fascina cómo desde el taxista a la señora que se sienta en la plaza, del surfista al doctor, todos hablan de su cocina con pasión. No solo se sienten orgullosos de su gastronomía sino que también la conocen profundamente.
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Por Edgar Costa
Viajar te hace más feliz. No solo por el hecho de escapar del trabajo o por permitir conocer nuevos lugares, representa un estímulo similar al del deporte para nuestro organismo.
Cualquier actividad física tiene una repercusión en la liberación de endorfinas, conocidas como la hormona de la felicidad. Se encargan de dar analgesia, así como aumentar nuestro sentido de ánimo; son como un euforizante natural. Cuando preparamos la maleta, cuando corremos pensando que perdemos un vuelo, la euforia nos hace felices e incluso nos puede volver adictos. Igual que ir al gimnasio es algo que se hace cuesta arriba hasta que coges el hábito y entonces el propio cuerpo te pide que vayas, yo me volví adicto a viajar y cuando paraba me sentía raro.
Ahora ya llevo un tiempo viviendo en Río y he logrado calmar la necesidad de coger aviones, al mismo tiempo que me doy cuenta cómo se valora aquí el ejercicio físico. En cada esquina hay un gimnasio al aire libre tentándome para ponerme en forma, aunque yo lo deje siempre para mañana. Ese mañana ha llegado, y el punto de inflexión se lo debo al deportista olímpico más condecorado de todos los tiempos.
Dicen que la razón de los éxitos en natación cosechados por Michael Phelps hay que buscarla en su anatomía. Normalmente, la talla de las personas corresponde a la distancia de sus brazos extendidos; pero cuando Phelps abre los brazos, estos tienen una longitud de 2,03 m, mientras que él mide 1,93 m. Esta peculiaridad convierte sus brazos en palancas perfectas para avanzar en el agua, aunque no creo que sea solo esa la razón de su éxito. A Michael Phelps no le gusta perder y es precisamente esa sed de triunfo lo que le ha llevado a conquistarlo todo.
Conocí a Michael Phelps en el agua, como no podía ser de otra forma. Estaba en una piscina frente a la mayor favela de Río de Janeiro, la Rocinha. Jugaba con un grupo de chavales a los que su fundación apoya para mejorar su calidad de vida. Le pregunté qué sentía en un lugar como este, viendo la felicidad de esos niños en el agua y me dijo que con esos chavales podía sentir lo que le empujó a nadar cuando era pequeño y sus hermanas mayores se lo llevaban a la piscina en su Baltimore natal (USA).
A los 15 años Phelps ya era el nadador más joven en participar en unos Juegos Olímpicos. Se retiró el año pasado con el récord, entre otros, de ser el atleta que más medallas logra en una Olimpiada. Pero aparte del éxito, de la fama, del dinero… Phelps, como cualquier atleta de élite, viaja sin gastar.
¿Cuál es tu lugar favorito para ir de vacaciones?
Probablemente Miami o Hawaii, que es donde están las mejores playas. Me gustan los lugares con mar, y de hecho es genial darme cuenta de cómo el deporte me ha permitido conocer el mundo, sin ir más lejos, estar en esta ciudad maravillosa (Río de Janeiro) ahora se lo debo al deporte.
¿Cuál es el mejor consejo que te han dado?
Mi entrenador de natación de la escuela me dijo que no le pusiera límite a nada, que cuanto más soñara más lejos iba a llegar. Mi sueño siempre ha sido hacer historia, ser el primer Michael Phelps.
Dicen que has sido diseñado para nadar…
También decían que estaba enfermo. Cuando se me aceleraba el ritmo cardíaco de pequeño al nadar, mi entrenador me sugirió ir al médico, me detectaron síntomas del síndrome de Marfan, una enfermedad que afecta los tejidos y que puede ser fatal para el corazón. Afortunadamente en mi caso todo fue bien.
La fama te ha dado muchas cosas, ¿alguna que no te esperaras?
Una vez que me mandó un email una señora asiática. No sé cómo consiguió mi dirección pero pagó 50 dólares por ella. Me impresionó tanto que le mandé una foto y un autógrafo.
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Por Edgar Costa
El coachsurfing cada vez es mas popular, pero no es la única forma para mezclarse con los locales y no sentirse turista cuando se viaja. También podemos ir a cualquier parte del mundo y estar como en casa realizando un intercambio: prestar tu piso y recibir otro en un punto diferente del planeta. Esta fue la experiencia de Alicia Olivares, una catalana que disfrutó de un apartamento en Nueva York sin pagar nada.
Me encontré a Alicia en una fiesta del Lower East Side. Acababa de llegar a Nueva York y rebosaba felicidad. El hecho de tener una casita en Brooklyn le hacía conectar de una forma diferente con una de las ciudades más fascinantes del mundo.
¿Cómo se te ocurrió hacer un intercambio de casa? Hace tiempo que me habían hablado de webs para poder hacer intercambio de casas o habitaciones, pero me daba un poco de apuro dejar mi casa a gente desconocida, luego pensé que si ellos dejan la suya es porque también serán responsables.
¿Qué fue lo mas complicado? Para mí no fue nada complicado, nos comunicábamos por skype o por email, y antes de llegar ya lo teníamos todo zanjado. Lo más importante es la entrega de llaves, en mi caso al llegar a Nueva York la chica que me dejó el piso estaba allí, nos conocimos, fuimos a cenar juntas y fue cuando le entregué las llaves de mi casa en Barcelona. Regresé a casa cuando faltaban dos días para completar el mes y dormí en casa de unas amigas para cumplir con lo pactado.
¿Quién salió ganando en el intercambio? Salí ganando yo, sin ninguna duda. Tenía una casa típica de Brooklyn, de esas con escaleras externas, de dos pisos, que en todas las películas románticas los protagonistas se besan en la puerta. Era una casa preciosa con un mini jardín/huerto pero que casi no pude utilizar porque había miles de mosquitos. La cocina tenía el comedor incluido, era todo de madera. También me dejó una bici antigua con la que cada día salía a explorar la ciudad. Ellas se quedaron con un piso típico del Eixample barcelonés, para mí sin punto de comparación, pero al estar situado al lado de la Sagrada Familia, parece que ellas estaban encantadas.
Una vez vivida la experiencia, ¿repetirías? Sin pensármelo dos veces. Todavía no he podido repetir porque comparto piso y nos tenemos que poner de acuerdo los tres. Está complicado el tema.
La mayoría de webs de intercambio son de confianza pero cobran una tasa mensual por consultarlas: www.intercambiodecasas.com (7,95 € al mes) www.homeforhome.com (3,50 € al mes). La ventaja de realizar el intercambio a través de una web especializada son las garantías que ofrece el tener una selección previa, pero también mucha gente utiliza su propio muro de Facebook para anunciar que pone a disposición su casa. Lo importante en este tipo de aventuras es que la persona con la que tratemos sea de confianza para que nos devuelva la casa en buenas condiciones y que no nos ofrezca a cambio una casa que este mal localizada. Hoy en día se soluciona con videoconferencias y hacerse amigo antes de la operación
¿Por qué no probarlo?
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Por Edgar Costa
¿Recuerdas la primera vez que tomaste cerveza? Yo lo que recuerdo muy bien es la primera vez que pensé “¡Qué buena está!”. Aprendí a saborear la cerveza en Praga, donde es considerada un símbolo del país. A los checos les gusta hablar de la cerveza pero mucho más les gusta tomarla, de hecho encabezan el ranking mundial de consumo per cápita.
Los checos no solo beben mucha cerveza, también producen y exportan grandes cantidades de una variedad con sabor suave que nace precisamente al oeste del país, en la región de Bohemia. En la ciudad de Pilsen empezó a producirse el tipo de cerveza mas consumida del planeta, la cerveza rubia. Las modernas pilseners son ligeras, de un color claro, refinado aroma y sabor a lúpulo. Vemos cerveza pilsen en cualquier lugar del mundo, pero es aquí donde se produjo el primer barril en 1842. Esta ciudad siempre ha vivido alrededor de la cerveza y de la fábrica de la Pilsner Urquell. La República Checa forma parte de la Ruta Europea de Patrimonio Industrial que incluye 850 lugares en 32 países. En Pilsen podemos visitar una fabrica que se ha convertido en lugar de peregrinación para amantes de la cerveza rubia, que aquí van a poder percibir cómo el lúpulo autóctono de Saaz le da más cuerpo. Tras la visita, que dura una hora y media, conocemos mejor su proceso de fabricación para terminar saboreando una cerveza directamente del barril.
Tal vez el mejor momento para conocer Pilsen sea coincidiendo con el Pilsner Fest, que tiene lugar entre el 3 y el 7 de Octubre. Durante el evento la fábrica está abierta y la entrada es gratuita, pero además se encuentra repleta de puestos de comida típica, conciertos y claro, muchísima cerveza.
Si nuestra visita a la República Checa se limita a Praga, no nos van a faltar opciones para perdernos en la verdadera alma de la vida social y cultural de esta capital centroeuropea: las mas de 1.500 cervecerías que se pierden por una ciudad de cuento, un destino asumible a pie en el que ahorrar en transporte… ¡para invertir en cerveza!
Puedes consultar las guías de Anaya Touring, para encontrar las mejores cervecerías.
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Por Edgar Costa
¿Quién dijo que todo viaje tiene que ser diversión y buen humor? A veces apetece un día gris, estar introspectivo o recrearte en tus pensamientos. Quienes saben muy bien de nostalgia son los portugueses, que incluso tienen una palabra que lo define todo: saudade. Este termino resulta difícil de definir, de hecho el propio Paulo Coelho se lamentaba de que no existiera una buena traducción al español:
¨Es una verdadera lástima que no se pueda traducir la palabra saudade porque describe muchas de las emociones que generalmente no sabemos cómo expresar. Sería algo así como una cierta nostalgia… pero no exactamente. Puede indicar que uno extraña algo con fuerza, pero tampoco es solamente eso…¨
No se me ocurrió mejor forma de sumergirme en la saudade que perderme por Lisboa y pasear por la zona del puerto, escuchando algún fado de fondo. Me imaginaba aquellas prostitutas que entonaban el nostálgico y sentido canto al destino (fado viene de “factum” en latín que significa “destino”), en las muchas tabernas abarrotadas por marineros que embarcarían hacia tierras desconocidas. Así fue Portugal, una gran nación de descubridores que se adentraban a nuevos mundos. Hoy, nuestro país vecino recuerda su pasado glorioso con nostalgia. El fado canta con tristeza lo que se fue, el imperio perdido, la patria que pudo ser, al hombre que perdió su gloria. Todos estos lamentos parece que combinan con las callejuelas empedradas y las fachadas de unos edificios que parece que todavía cicatrizan como la propia ciudad.
Hoy en día, las dos zonas más recomendables para disfrutar de un buen concierto de fado en Lisboa son La Alfama y el Barrio Alto. Y un toque original lo encontraremos en O Século en las noches de sábado, un local que ofrece un espectáculo que llaman Fado com sotaque (fado con acento) en el que fadistas de varios países como Brasil, Holanda o Japón cantan las más tradicionales músicas portuguesas (entrada gratuita).
De noche, Lisboa parece triste, pero de día brilla la luz. Me siento como en un balcón al grande océano en el que, pese a considerarme un tipo alegre, encojo los hombros y disfruto de lamentarme un poco de todo. Me da la impresión de haber estado en Lisboa antes, de haber vivido todo tipo de amores truncados, desenlaces violentos, ilusiones perdidas… Pienso en mis viajes, en personas que conocí a las que nunca volveré a ver y mientras repaso estos momentos en mi mente subo sin rumbo por la ciudad alta.
Como la nostalgia es gratuita, y los recuerdos por suerte todavía no los cobran, este paseo no me va a costar mucho, pero en caso de querer mas cosas, estoy en buen lugar: Lisboa es una de las capitales europeas más baratas.
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Relato en primera persona de Edgar Costa, corresponsal de Anaya Touring en Río de Janeiro.
Acabo de llegar a casa después de una noche de precarnaval. Sorteo las colchonetas del salón donde duermen los amigos que se han instalado estos días para pasar en Río la autoproclamada mayor fiesta del mundo. Dormiré apenas dos horas porque el ruido se volverá insoportable en breve. ¿Conseguiré sobrevivir al Carnaval?
Este año quiero acercarme al sambódromo para presenciar los desfiles de las escuelas de samba, pero donde realmente me quiero perder es en el llamado carnaval de rua (de la calle) y en los mas de 500 blocos o comparsas que inundan las calles de Río.
La palabra “carnaval” significa “adiós a la carne” en latín, se refiere a los últimos días en que se podía comer carne antes de entrar en la época recogida y austera de la Cuaresma. En Río se lo toman muy en serio, y lo del adiós a la carne se hace por todo lo alto: cuerpos de infarto y concursos de besos.
Besar cuantas más bocas se pueda es una especie de competición muy popular en cualquier grupo de amigos, y las masas alientan a quienes se hacen de rogar. Decenas de personas gritando “que se besen” generalmente termina en beso, aplausos… y a por la siguiente víctima.
Un dato: los besos son gratis. Otro dato: los blocos también. El carnaval de rua es la mejor manera de viajar sin gastar en la mayor fiesta de Brasil, una práctica que pone patas arriba la ciudad pero que ha ido cobrando fuerza en los últimos años. El aumento de la seguridad y la pacificación de las favelas han ayudado a que proliferen estas manifestaciones callejeras, convirtiéndose hoy en día en el verdadero atractivo para los mas de seis millones de visitantes que este año recibe Río en el Carnaval.
Pasar el Carnaval en Río puede ser muy caro, el alojamiento se eleva a la categoría de imposible estos días, ver un desfile en el sambódromo es prohibitivo, y los precios de una simple cerveza en la playa se disparan. Hagamos números: 130 euros por noche de hotel + entrada al sambódromo, 40 euros + 3 cervezas, 7 euros… En cambio los amigos que tengo en casa no pagan nada por dormir en unas formidables colchonetas hinchables, me los llevé a los ensayos gratuitos del sambódromo y preparamos deliciosas caipirinhas en casa que nos acompañan en los blocos. Y todo esto sin tener en cuenta que el Carnaval empieza ahora. Muchos blocos hacen recorridos de precalentamiento desde dos semanas antes del viernes de Carnaval, cuando el Rey Momo recibe las llaves de la ciudad y la bacanal propiamente dicha da comienzo. En mi opinión, se trata de un estilo de vida que se alarga hasta el año siguiente. Yo cumplo esta semana un año en Brasil y tengo la impresión de que vivo en un eterno Carnaval.
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