Por el Mundo en Moto

El festival y las Harleys

 

Por Pedro Pardo…

 

Me rindo. A pesar de dedicarle más de media hora a navegar por la web mulafest.com no logro hacerme una idea acabada de lo que es ese festival de nombre tan pintoresco (MULA) y qué coño pinta una concentración de motos en su programa de festejos, más allá de lo llamativo que resulta siempre una reunión de máquinas de dos ruedas y sus pilotos, y acompañantes, ataviados con su multicolor indumentaria.

 


Por los video-promos de esa web deduzco que la cosa va orientada, especialmente, a los usuarios y motos Harley. Por mi parte, nada que objetar, desde luego. Hay que reconocer que son objetos bellísimos, un prodigio de diseño industrial muy próximas a una obra de arte que decoran como ninguna otra moto allá donde aparcan. Además, llevan adherida una imagen de rebeldía, al parecer, inagotable.

 

Las calaveritas, las llamas flameantes, las letras góticas, los clavos de Jesucristo e iconos por el estilo se asocian, por ridículas e infantiles que a algunos nos parezcan (¡no puedo imaginarme navegando con un velerito por el Mar Menor con la insignia pirata en las velas! ¡Yo mismo me moriría de risa!), a un tipo de motero insobornable con la libertad, dinamitador de las normas. Johny Depp con su cerdito.

 

García-Alix, en mi opinión el mejor fotógrafo español vivo, lleva muchos años retratando a los miembros de varias comunidades de jarlistas españoles. Ellos le prestan su vigorosa plástica, y Alberto se lo paga con su tierna y cómplice mirada. En uno de sus libros escribió algo así como que hay quien usa la moto para ir a trabajar y quienes la convierten en su estilo de vida (a los que retrata).

 

En ideas así se ha mantenido el aura romántico de las Harleys. Aunque lo cierto es que bajo las oficinas de mi calle hay varios ejemplares aparcados cada día laborable y que nunca me he cruzado con una de ellas viajando por las carreteras de medio mundo (USA aparte, claro).

 

Volviendo a Mulafest. Deduzco que la organización quiere añadir a su evento la imagen que puede sumarle una concentración motorista y, si abundan las HD, pues mejor. Vale. Pero en vez de pagar por ello, cobran. Como tantísimas cosas de ese festival, no entiendo nada de nada.

 

Pedro Pardo es autor de las guías España en moto y Los Caminos de Santiago en moto.

 

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Odio las autovías

 

Por Pedro Pardo…

 

Sí, odio las autovías. Sólo las uso cuando no hay otra alternativa y es entonces cuando experimento lo que son.

 

Son tremendamente aburridas. Si lo emocionante de la conducción de una moto procede de una mezcla de velocidades y de fuerzas (la velocidad lineal, la velocidad centrífuga, que nos saca de la curva, la fuerza de gravedad, nuestra y de la máquina, con la que la compensamos, etc.), en la autovía sólo es posible experimentarla a velocidades que casi duplican el límite legal. Si nos cazan y nos amenazan con llevarnos al trullo, entonces sí, la excitación está garantizada.

 

También experimentamos otro tipo de emoción cuando viajamos en moto. En las carreteritas más modestas, casi siempre de montaña, pocas veces es posible conducir con soltura (tumbadas, etc.). Entonces cobran valor otras cosas como el disfrute del paisaje, los aromas del lugar que recorremos, la luz, la temperatura del aire, etc. Es decir, el descubrimiento de la lentitud. Todo lo contrario de lo que la autovía, con sus tremendos desmontes, puede ofrecer. (En la foto, de este último fin de semana, entre Garganta la Olla y Piornal, en la sierra de Gredos, la carreterita estaba, literalmente, invadida por las altas hierbas de la cuneta: una preciosidad que no había visto nunca).

 


 

Jamás he conducido una moto por las pistas de un aeropuerto. Supongo que tiene que ser bastante desesperante: puro asfalto y líneas pintadas. Esa es la sensación que, con frecuencia, tengo conduciendo por una autovía. Por eso, cuando planeo hacer un largo desplazamiento, dedico una buena cantidad de tiempo a dibujar sobre el mapa una ruta alternativa a la que se me ofrece en forma de autovía.

 

Un ejemplo: entre Vejer de la Frontera, en la Costa de la Luz (Cádiz), y Madrid hay 700 km. Si se desea puede hacerse íntegramente por autovía; por dos autovías, para ser exacto, y ambas con la misma cantidad de kilómetros. La última vez que hice ese recorrido (no hace ni un mes) también recorrí 700 km, ni uno más, pero sólo 100 km por autovía. Una gozada.

 

Por último. ¿A qué se debe la voracidad del asfalto de las autovías por los neumáticos de las motos? Primero las deja cuadradas y, después, lijadas.

 

Sí, odio las autovías.

 

Pedro Pardo es autor de las guías España en moto y Los Caminos de Santiago en moto.

 

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Concentración Nacional de Deauvilleros

 

Por Pedro Pardo…

 

El pasado fin de semana, 9 y 10 de junio, se celebró en Almuñécar (Granada) la Concentración Nacional de Deauvilleros.

 

Más de 70 motoristas de toda España se concentraron con su Honda Deauville para disfrutar de una jornada de lo más motera por la zona granadina. Aquí tenemos la foto que lo atestigua…

 

 

Anaya Touring cedió tres ejemplares de la recién publicada 7ª edición de la guía España en moto a la organización del evento, que fueron sorteadas entre los asistentes.

 

Aquí tenemos a los agraciados, ¡¡enhorabuena!!

 

 

 

Pedro Pardo es autor de las guías España en moto y Los Caminos de Santiago en moto.

 

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