Mucho mar: 48 horas en la ría de Vigo


Martes, 12 de julio de 2016

texto: Miguel Cuesta

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La fama de “ciudad industrial fea” que a muchos nos inculcaron sobre Vigo tiene una gran ventaja: la sorpresa que te llevas cuando por el contrario apareces en una ciudad con mucho encanto, buen comer y mucho mucho “verde” para patear por los alrededores, con playas paradisíacas incluidas. Os proponemos un primer día que empiece llenando la tripa por el centro, para luego saltar al otro lado de la ría y pasar un día de naturaleza, acabando de nuevo en Vigo y viendo la puesta de sol desde el castillo. El segundo día se pueden “asaltar” las Cíes y cerrar un fin de semana marinero visitando el museo del Mar.

 
Mirador de O Castro
 

 

Tapas marineras por el centro

Antes de lanzarse a la ría habría, que coger fuerzas, y sería una pena no hacerlo de la manera más pintoresca que se puede: perdiéndose por el caótico, empinado y encantador casco viejo de Vigo. La plaza de la Constitución o la rúa Alta son un par de referencias por las que deambular en busca de alguna buena pulpería.

 

Conocer el lado “salvaje” de la ría

Al norte, encajado entre la ría de Vigo y la de Pontevedra, un pedacito de tierra encantador en forma de península, conforma la pequeña comarca de O Morrazo, la menor de todas las gallegas. Aunque muchos de sus núcleos se están convirtiendo en ciudades-dormitorio para trabajadores de Vigo (más baratos y tranquilos), todos conservan ese encanto natural de los pueblos de pescadores. Pero sobre todo disfrutan de un entorno natural que hace que muchos vigueses se cojan el barco los fines de semana para cambiarse de orilla e ir a montar en bici o a la playa. La localidad de referencia es Cangas, a la que se puede ir en barco para pasar un día de playa y tomar el pulso al otro lado de la ría. Pero, si se tiene coche, lo mejor es utilizarlo para dirigirse a Cabo Home.

 

El cabo Home, sus faros y sus playas

En el extremo suroccidental de O Morrazo, justo frente a las islas Cíes (que parece que se pudieran tocar con la mano), podemos aparcar en Donón. Desde ahí se puede caminar al monte de Donón donde, además de unas vistas alucinantes del cabo y de las islas Cíes, podemos conocer el yacimiento de un antiguo castro galaico fortificado de más de dos mil años. A partir de ahí podemos caminar hacia los tres faros que hay en el extremo sur, todos encantadores y con unas vistas fantásticas: el faro de Cabo Home, el de Punta Robaleira y el de Punta Subrido. Entre medias podemos hacer una parada con baño en la playa de Melide, un auténtico lujo verdaderamente tranquilo. Los que se hayan quedado con ganas de más (y sobre todo, los que disfruten del nudismo), pueden terminar de bordear el cabo y caminar hasta la playa nudista de Barra.

 
Cabo Home
Cabo Home visto desde el monte de Donón
 

La puesta de sol en O Castro

Antes de recogerse (y volver, quizá, por la zona de tapeo del centro), no hay que perderse uno de los mejores espectáculos de Vigo: la subida al castillo, a poder ser durante la puesta de sol. El monte de O Castro fue el primer asentamiento de la ciudad, y es en sí mismo un museo de historia de la ciudad, con construcciones que datan desde el siglo iii a.C. hasta prácticamente la actualidad. Pero sobre todo es un mirador excepcional de toda la ría de Vigo. Hay que ser paciente porque parece que nunca se llega a la cima, y es que sobre el monte hay tres recintos “superpuestos”: el mayor, que es el espacio de la extinta muralla de la ciudad, el segundo, que ocupa la fortaleza medieval de San Sebastián, y el tercero, el castillo de O Castro, que hoy hace las veces de mirador. El monte, además, es un jardín obligatorio para los amantes de la botánica.

 

Islas Cíes

Con los primeros rayos de sol, nos subimos de nuevo al barco para poner rumbo a la zona más accesible del parque nacional de las Islas Atánticas: las islas de Monteagudo y do Faro, dentro del archipiélago de las Cíes (al parque nacional también pertenece la isla de Ons, más al norte). Son ideales tanto para los que quieran sudar dando un buen paseo, como para los que quieran tirarse a la bartola y pasar el día en sus playas blancas y cristalinas. Se puede comer allí en un par de restaurantes; no son especialmente baratos ni destacan por su calidad, pero en alguno se puede comer pescado fresco de la zona. También incluso, se puede pasar la noche en el camping, pero eso habrá que dejarlo para la próxima visita.

 
Islas Cíes
Playa de Rodas en las Islas Cíes
 

El museo del Mar

Nos quitamos la sal y acabamos este fin de semana ahondando más en la cultura marinera de Vigo y de Galicia. Al otro lado del puerto, junto a un puñado de playitas, la fundación-museo del Mar de Galicia es un edificio moderno de 2002 que recorre 25 siglos de oceanografía, da a conocer multitud de datos y curiosidades sobre el mar y la tierra, nos habla de la conquista submarina, de la pesca, de la marina mercante… Una manera ideal de cerrar este idilio con las costas de Vigo.

 

¡Buen viaje y hasta pronto!