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Por Nuria Ruiz de Viñaspre
Ancestralmente conocida con el bello nombre de Lugdunum (colina de luz o colina de cuervos), Lyon está situada en una confluencia de ríos, el Saona y el Ródano. Y es allí, entre macizos montañosos y con los Alpes de telón de fondo, donde se alza esta antigua villa romana. ![]() Lyon y el río Ródano |
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Por Edgar Costa
El coachsurfing cada vez es mas popular, pero no es la única forma para mezclarse con los locales y no sentirse turista cuando se viaja. También podemos ir a cualquier parte del mundo y estar como en casa realizando un intercambio: prestar tu piso y recibir otro en un punto diferente del planeta. Esta fue la experiencia de Alicia Olivares, una catalana que disfrutó de un apartamento en Nueva York sin pagar nada.
Me encontré a Alicia en una fiesta del Lower East Side. Acababa de llegar a Nueva York y rebosaba felicidad. El hecho de tener una casita en Brooklyn le hacía conectar de una forma diferente con una de las ciudades más fascinantes del mundo.
¿Cómo se te ocurrió hacer un intercambio de casa? Hace tiempo que me habían hablado de webs para poder hacer intercambio de casas o habitaciones, pero me daba un poco de apuro dejar mi casa a gente desconocida, luego pensé que si ellos dejan la suya es porque también serán responsables.
¿Qué fue lo mas complicado? Para mí no fue nada complicado, nos comunicábamos por skype o por email, y antes de llegar ya lo teníamos todo zanjado. Lo más importante es la entrega de llaves, en mi caso al llegar a Nueva York la chica que me dejó el piso estaba allí, nos conocimos, fuimos a cenar juntas y fue cuando le entregué las llaves de mi casa en Barcelona. Regresé a casa cuando faltaban dos días para completar el mes y dormí en casa de unas amigas para cumplir con lo pactado.
¿Quién salió ganando en el intercambio? Salí ganando yo, sin ninguna duda. Tenía una casa típica de Brooklyn, de esas con escaleras externas, de dos pisos, que en todas las películas románticas los protagonistas se besan en la puerta. Era una casa preciosa con un mini jardín/huerto pero que casi no pude utilizar porque había miles de mosquitos. La cocina tenía el comedor incluido, era todo de madera. También me dejó una bici antigua con la que cada día salía a explorar la ciudad. Ellas se quedaron con un piso típico del Eixample barcelonés, para mí sin punto de comparación, pero al estar situado al lado de la Sagrada Familia, parece que ellas estaban encantadas.
Una vez vivida la experiencia, ¿repetirías? Sin pensármelo dos veces. Todavía no he podido repetir porque comparto piso y nos tenemos que poner de acuerdo los tres. Está complicado el tema.
La mayoría de webs de intercambio son de confianza pero cobran una tasa mensual por consultarlas: www.intercambiodecasas.com (7,95 € al mes) www.homeforhome.com (3,50 € al mes). La ventaja de realizar el intercambio a través de una web especializada son las garantías que ofrece el tener una selección previa, pero también mucha gente utiliza su propio muro de Facebook para anunciar que pone a disposición su casa. Lo importante en este tipo de aventuras es que la persona con la que tratemos sea de confianza para que nos devuelva la casa en buenas condiciones y que no nos ofrezca a cambio una casa que este mal localizada. Hoy en día se soluciona con videoconferencias y hacerse amigo antes de la operación
¿Por qué no probarlo?
Tags: Couchsurfing Edgar costa viajar barato viajar sin gastar
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Por Xavier Martínez i Edo
Aunque hay bastante oferta para el tapeo en la zona alta del Raval, la mayoría de corte tradicional y menos con intenciones innovadoras o sofisticadas, Dos Palillos (Elisabets, 9. Telf. 93 304 05 13) es una realidad aparte.
Está ubicado en los bajos de uno de los hoteles más singulares que se han construido en Barcelona en los últimos años, el Hotel Casa Camper, que ha llevado la modernidad más radical a un edificio antiguo.
En Dos Palillos, entre un diseño de un vanguardismo sorprendente, rozando lo kitsch, sirven tapas asiáticas que pueden degustarse a la española, o sea, de pie junto a la barra, o bien a la japonesa, es decir, sentados alrededor de una barra baja (hay que reservar en este caso). No es de extrañar esta dualidad (que también se refleja en el nombre del local): se encargan de la creación una japonesa, Tamae Imachi, y un catalán, Albert Raurich, que, por cierto, fue jefe de cocina de El Bulli durante años. De momento, ya han conseguido una estrella Michelín y han abierto nuevo local en Berlín.
Tags: Barcelona dos palillos gastronomía tapas
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