Por Tomás Cuk
Está claro que esta señora tiene serias dificultades para entender la experiencia turística y, dada su declarada atracción fetichista por Freud, que le lleva a visitar los sitios donde aquel escribió sus obras, es bastante probable que esa incomprensión lo sea también de otros ámbitos de la experiencia personal, como podría ser la musical, la res publica o la sexualidad, pongamos por caso. Y es que ante ese amasijo de lugares comunes y prejuicios que reúne en su columna, la única exclamación que merece es “¡Maldita vagancia!”.
Hace más de tres décadas que viajo para hacer turismo. Insisto, tres décadas viajando no para vender representaciones, sino para turistear, no para hacer “viajes” que, dicho sea de paso, no sé lo que es, por mucho que haya ascendido a los tepuys, o haya cruzado el paso del Khyber, haya visitado el museo del Orinal en Ciudad Rodrigo, o comido sesos de mono en Lahore. Pero viene, ¡ay!, esta señora para explicármelo. “Al turista –dice- le bastaba con hacer la cruz en el recorrido de la guía. Al viajero, por el contrario, le bastaba con saber que en aquella casa Freud había escrito alguno de sus libros más notables”. O sea, el turista va a cumplir (con la guía) y el viajero, en cambio, a sucumbir (ante su profundísimo conocimiento). ¡Vanitas vanitatis!.
“El turista –dice- en su afán de novedad, nunca regresa a los lugares visitados”. No sé cual es la especialidad de esta señora, pero debería dedicarse al sector de las porterías; lo digo por eso de opinar de todo, sobre todo de lo que no se sabe (y los porteros me disculpen por querer incorporar esto a su gremio). Sólo un dato oficial: el 68% de los españoles que viajaron en 2010 al extranjero lo hicieron a destinos ya visitados con anterioridad. “A completar la guía”, dirá, una vez más, de oídas. Pero resulta que el 72% no lleva guía. ¡Intrincado asunto intelectual!.
Pero toda obra poética tiene, al menos, un ripio perfecto; y dice: “Aunque lo peor del turismo es su capacidad infinita de banalizar la experiencia”. ¡Jesús!, parece ésta una frase sacada de una aplicación informática del género hágalo-usted-mismo: “Escriba en los periódicos contra la moderna globalización”. Así, donde pone “turismo”, sustitúyalo por arte de vanguardia, cocina contemporánea, relaciones sexuales actuales, … ¡y funciona!.
En la recién publicada “Viajes y otros viajes” de Antonio Tabucchi, leo: “¿Y qué hay mejor, para los turistas que en el fondo somos (tal vez seamos todos turistas, en este mundo), que pensar, por un momento, que no somos turistas?”. La señora que firma la columna, parece ser, ha sucumbido a la tentación de considerarse espíritu que no defeca (Rimbaud me perdone; y, también, la susodicha, a la que no quiero ofender). En fin.
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