Por Edgar Costa
Canadá es un país enorme, donde sus principales ciudades se amontonan al sur cerca de la frontera con Estados Unidos. Durante muchos años hubo una ciudad considerada la capital del pecado de Norteamérica (antes de construirse Las Vegas), un lugar en el que se habla francés y en el que ni las ardillas quieren salir a la calle en invierno.
Montreal es el destino perfecto para los estadounidenses que se quieren escapar sin tener que ir muy lejos. Un vuelo de una hora desde Nueva york para sentirse como en Europa. Pero ¿qué encuentra un español en Montreal?
Llegué a la capital Québec sin ir preparado para el frío extremo con el que me recibió una ciudad que tiene una red de metro pensada para comunicar con los bancos o los centros comerciales sin que la gente tenga que salir a la calle. Se trata de una capital vibrante en la escena cultural, repleta de festivales y parques espectaculares con mucha vida, eso si: en verano. En invierno todo cambia, el frío se apodera de todo, aunque por muy crudo que sea, no hay quien niegue la belleza de una ciudad nevada. Solo hay que armarse de valor, ponerse un buen abrigo y beber un buen vino tinto. El resto lo pone la calefacción y la imaginación.
Comiendo en casa de un residente de Montreal
En Montreal el frío comienza a sentirse en noviembre, mientras en enero y febrero la temperatura oscila entre los 20 y 5 ºC bajo cero . Singular congelación que invita a visitar el viejo casco histórico Vieux-Montréal, la antigua villa amurallada que colinda con el nuevo Montreal, donde la imagen invernal adquiere mayor connotación junto a las viejas edificaciones construidas durante la época colonial francesa.
La plaza Jacques-Cartier, erigida sobre una pequeña colina que mira al viejo puerto, es el centro neurálgico del barrio antiguo. Allí abundan los restaurantes y bares que emperifollan durante el invierno con las típicas guirnaldas de Navidad. La explanada se cubre de nieve y surge el atractivo contraste de la blanca sábana con el color terracota de las edificaciones colindantes.
Montreal no es una ciudad cara, se la asocia a un espíritu liberal y ser la cuna de la nueva era del circo, siendo la sede del Circ do Soleil. Ofrece muchas propuestas para disfrutar de la cultura y los festivales sin gastar un solo dólar canadiense. Estas son algunas de las actividades gratuitas que no hay que perderse:
Montreal Museum of Fine Arts. Con colecciones sobre arte precolombino y exhibiciones temporales es una visita gratuita que se puede hacer en cualquier época del año
Los TamTams de Mont-Royal: los domingos en este conocido parque se reúnen centenares de personas a ritmo de tambores.
Montreal Jazz Festival : del 25 de Junio al 6 de Julio, muchos espectáculos al aire libre por toda la ciudad llenan de música la ciudad
Francofolies tiene lugar en La Place des Festivals y solo ofrece música en francés como su nombre indica.
Just For Laughs Festival Este festival esta muy arraigado a la ciudad, y tiene lugar en la calle St-Denis.
Fuegos Artificiales: L’International des Feux Loto-Quebec. Es la mayor competición pirotécnica del mundo.
Probar comida en el mercado Jean Talón: Mercado tradicional en el que no solo es posible probar muestras de comida sino también, organizan jornadas gastronómicas abiertas al público.
Pese a los atractivos de Montreal, lo más interesante es transformarlo en el punto de partida para un viaje al norte y explorar la verdadera belleza canadiense: la naturaleza.
Tags: Canadá Invierno Montreal
Categorías: Viajar sin gastar
Skyscanner te sugiere algunos planes alternativos para hacer en Berlín esta temporada. Para llegar a la capital alemana, volar con Air Berlín es siempre una buena opción, y si además buscas en Skyscanner, encontrarás vuelos económicos a Berlín con las fechas y horarios que mejor se adapten a tus planes.
Si dispones de poco tiempo en Berlín pero no quieres perderte los lugares turísticos más emblemáticos como el Muro, el Checkpoint Charlie, la puerta de Brandenburgo o el Reichstag, puedes hacer tranquilamente uno de los tours en bicicleta que ofrece con regularidad la empresa Fat Tyre Bike Tours.
Ya que vas sobre dos ruedas, puedes aprovechar para pedalear por la pista del antiguo aeropuerto de Templehof, reconvertido en el mayor parque público de la capital y donde además se celebran numerosos festivales de arte, música y moda.
Para los interesados en cualquier disciplina artística es ineludible la visita a The Wye, el más moderno laboratorio internacional de creación situado en un inmenso edificio que albergaba una oficina de correos. Aquí se pueden encontrar todo tipo de espacios de exposición, talleres, estudios, oficinas y lugares de residencia, destinados a la promoción de proyectos de jóvenes artistas y empresas.
En el distrito de Teptow, cerca de la orilla del rio Spree y de las famosas piscinas flotantes del Berlín Arena se puede admirar la descomunal obra realizada por Blu, uno de los graffiteros italianos más conocidos del mundo.
Cuando el hambre aparece, en Berlín siempre está a mano la opción rápida y barata de comer una salchicha en un quiosco callejero. Muy recomendable y popular entre los berlineses es la “currywurst” en el Curry 36.
Si prefieres comer sentado y relajado, prueba en el restaurante Zur Letzen Instanz, uno de los más antiguos de la ciudad, construido en 1621 en una de las pocas zonas que se salvaron de los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial. En los alrededores también encontrarás parte de una muralla del siglo XIII y las ruinas de un monasterio gótico del siglo XIV.
Si te pilla un día muy frío o con mucha lluvia, a lo mejor te apetece hacer un tour por el subsuelo de Berlín, que está plagado de interesantes bunkers y galerías subterráneas donde se refugiaba la población civil durante la guerra. Pero si lo que te apetece es estar en un ambiente opuestamente distinto prueba con Tropical Islands, el mayor parque acuático interior de Europa, situado en un hangar de aviones en las afueras de la ciudad.
Categorías: Escapadas
Por Anamlópez
Libre traducción de “Travel Guidebooks: Essential or Outdated?” by Nancy Parode
No hace mucho tiempo, cuando se planeaba un viaje a algún lugar lejano, o no tanto, no había más opción que irse a una librería, hojear en la sección de viajes y finalmente comprar una guía del destino deseado, eso sí, eligiendo una más o menos voluminosa, dependiendo de la duración de las vacaciones.
El mercado fue creciendo y se especializaba tanto, que la elección cada vez se hacía más complicada. Además de encontrar en una misma sección cerca de 14 guías distintas de un mismo destino, uno se percataba de que existían guías para todo tipo de público: viajeros solitarios, en pareja, con perro, mujeres solas, gays, matrimonios con hijos, lunas de miel…, en cualquier medio de transporte: a pie, en coche, moto, barco, caravana… y para todo tipo de afición o deporte: senderismo, golf o con el único afán de relajarse en balnearios.
Pero llegó Internet y todo cambió. La pregunta que sigue ahora sería ¿ha sido un cambio para mejor? Yo me dedico a editar guías desde hace años y últimamente no dejo de escuchar que las guías tienen sus días contados, con la cantidad de información dirigida a viajeros bien en webs, blogs, wikis o foros. En fin, que para tener una idea cabal del asunto me gustaría analizar las principales ventajas que ofrece cada uno de estos soportes.
Ventajas de las guías
Las guías de viaje ofrecen un nivel de contenidos muy superior a cualquier blog o foro. Los apartados de historia, arte o geografía, las descripciones monumentales y museísticas, las rutas trazadas, muchas veces bien ilustradas con fotos y cartografía, son algo difícil de igualar en Internet, ya que han sido escritas por autores especializados.
Las guías son más fáciles de usar. No se necesita ser un experto en navegación porque la información suele estar bien ordenada, con índices para localizar rápidamente lo que se busca y con estructuras lógicas de uso: introducción, información general, descripción de lo que hay que ver, dónde comer y dormir…
No precisan conexión a Internet. Esto es importante ya que si estás viajando por zonas rurales o montañosas o en un país poco desarrollado, lo más probable es que no te sirva para nada tu teléfono, por muy inteligente que sea.
Ventajas de Internet
Las guías pueden llegar a ser muy pesadas. Cargar con un libro de 500 páginas, por poner un caso, cuando se está pateando una ciudad como Roma, puede acabar agotando. Por supuesto, siempre se pueden arrancar las páginas del capítulo correspondiente, pero esto no resulta muy práctico para segundos usos.
Algunos datos que aparecen en las guías como direcciones u horarios pueden estar desactualizados, ya que nada está tan al día como Internet (¿seguro?). A veces ocurre que tras cruzar Manhattan para llegar a un restaurante recomendado en la guía de Nueva York, el local lleve cerrado un tiempo; aunque bien es cierto que de esto nadie se salva.
Las guías son carísimas, especialmente si se compara con la información online gratuita. El consejo de viajeros internautas, en efecto, “no tiene precio”, pero habría que tener en cuenta que no dejan de ser comentarios y opiniones personales que, en todo caso si son veraces, responden a experiencias concretas y singulares.
En definitiva, todo tiene su valor y función. Lo deseable sería que ambos mundos convivieran en paz y armonía. Las websites y los blogs de viajes pueden ser sin duda un buena fuente de datos accesorios, puntuales o complementarios, pero la guía de viajes, escrita por expertos que conozcan a fondo el lugar de destino, sigue siendo el recurso fundamental para el viajero exigente.
Tags: blogs de viajes no sin mi guía viajeros internautas
Categorías: Curiosidades