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LA EXPERIENCIA DEL CAMINO

 

 

Por Antonio Zafra

 

No se puede demostrar y, sin embargo, lo creo;  en algunos lugares del mundo tu llegada o salida se amplían de un modo misterioso por las emociones de todos aquellos que han salido o llegado antes que tú

CEES NOOTEBOOM

(El desvío a Santiago)

 


¿Cuál es la razón del éxito del Camino de Santiago que explica que decenas de miles de peregrinos – a tiempo completo o parcial, novatos o repetidores, solos o acompañados, ateos o creyentes…-,  se adentren en el mismo para seguir ese camino de estrellas, ese juego de la oca de etapas impredecibles?

 

Sentados en el jardín de un albergue de Belorado, una tarde cualquiera de este caluroso verano, una peregrina norteamericana bien entrada en los sesenta, me decía que hacía el Camino porque se lo debía a ella misma. Amando otras opciones personales para emplear su tiempo, tenía consciencia de la necesidad de invertirlo en sí misma. He escuchado este mismo comentario de otros peregrinos y yo mismo lo he sentido. Nada mejor que una sencilla inversión en uno mismo, algo tan simple y paradójicamente tan infrecuente lo que hace de ello una deuda pendiente. Creo que este es el motivo principal que reúne las  mil razones peregrinas para hacer el camino y justifica los generalmente reconocidos beneficios que se derivan del mismo.

 

 

 

Se trata más de la toma de una decisión personal que de la organización de un convencional  viaje turístico, dando lugar a una experiencia única que los peregrinos tienen la oportunidad de vivir en estado de flujo, un espacio que raras veces se construye y que se fundamenta en la existencia de unos objetivos claros –el camino-, un continuo ejercicio de reflexión consigo mismo y con otros que se alimenta permanentemente, un ambiente de equilibrio entre las metas y tareas que nosotros mismos nos proponemos y las habilidades personales que ponemos en juego. Todo ello en un entorno sobre el que tenemos capacidad de control y ajuste a nuestras necesidades de cada momento. Así las cosas, el peregrino se sumerge en el Camino inmerso en una nueva dimensión del espacio y el tiempo, donde acontece un suceder continuo de imágenes de paisajes y seres que cambian lentamente, pero sin cesar. Es un verdadero estado del ser y el estar al que contribuye la práctica de caminar, convertida en el verdadero alimento del viaje, más allá que la comida, la belleza de los lugares que se atraviesan o la comodidad de la cama donde se descansa. De manera casi milagrosa, de este modo la vida adquiere la energía necesaria y permite adentrarse en una prueba que muchos consideran imposible o simplemente alejada de sus intenciones, antes de iniciarla.

 

El juicio de la calidad de las cosas materiales que justifica en gran medida  la satisfacción de un turista, pierde aquí gran importancia y es el estado de bienestar de uno mismo y de relación con los otros, el indicador principal del éxito en este viaje.

 

Aspectos como la acogida en los albergues y la hospitalidad hallada en las poblaciones que se atraviesan,  se tornan aquí  en elementos de singular importancia.

 

El éxito del Camino se retroalimenta del propio relato de los peregrinos que llevan con ellos, llevamos, regresando a casa con nuestra propia experiencia del Camino, capaz de aligerar el peso cierto de la mochila y de nutrir vacíos propios de nuestra espiritualidad, de nuestro estar en el mundo. Del Camino, a diferencia de otros viajes turísticos, se vuelve sin ningún souvenir y ligero de equipaje, despojado  de cosas que acabaron mostrándose como innecesarias.

 

 

 

Relatos contados, escritos, filmados, son también parte sustancial que alimentan las ganas de hacer el Camino en peregrinos de aquí y allá. En mi caso han sido los queridos amigos de diferentes asociaciones de amigos del camino de Santiago, quienes no han dejado en los últimos años de inyectarme el gusanillo de la peregrinación, dormido desde 1997 en que tomé por primera vez la mochila para ir desde Villafranca del Bierzo hasta Santiago de Compostela. Este verano he caminado con peregrinos que venían desde Corea del Sur tras descubrir el Camino en la obra de Paolo Coelho, norteamericanos que se sintieron atraídos tras ver en el cine The Way, o alemanes que habían leído el texto cómico – Bueno, me largo- de Hape Kerkeling, junto a otros muchos movidos por su inspiración, fe o comentarios de amigos.

 

Para no ser menos, os dejo tres recomendaciones para disfrutar el Camino desde casa:

 

- la película de Laurence Boulting, Tres en el Camino

- la narración, Pilgrim Stories-, que Nancy L. Frey elabora sobre el Camino a partir de los comentarios hechos por los propios peregrinos, extraída de su trabajo de tesis doctoral en antropología

- las imágenes fotográficas del Camino de Santiago, Camino Francés, que recuerdan los días pasados este verano entre Saint Jean Pied de Port y Belorado (Burgos)

 

¡Buen Camino!

 

Antonio Zafra Romero

OLEOPOLIS

 

 

Guías del Camino de Santiago

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Shard, el nuevo coloso de Londres

 

Fotos de Gonzalo Arroyo…

 

El pasado jueves, 5 de julio, se inauguró el rascacielos más alto de la ciudad de Londrés, y de la Unión Europea, con 301 metros de altura, batiendo la marca que tenía desde 1997 la Torre del Commerzbank de Fráncfort (Alemania), de 259 metros de altura.

 

Fuegos artificiales y rayos láser dieron la bienvenida al nuevo edificio Shard, que fue oficialmente inaugurado por el príncipe Andrés, Duque de York e hijo de la reina Isabel II, y el Sheikh de Qatar, el petrodólar del país árabe que se encuentra detrás de este megaproyecto. Según recoge el diario La Razón, el Duque de York dijo en su discurso inaugural que espera que la gente que trabaje y viva en el Shard puedan apreciar el duro trabajo que supuso su construcción, además de “reconocer la relación y la inversión puesta tanto por el Reino Unido como Qatar”.

 

Quienes hayáis visitado la ciudad en los últimos años habréis visto cómo poco a poco este coloso iba levantando el vuelo junto al Puente de Londres, al lado mismo de atracciones tan concurridas como el London Dungeon o el famoso mercado de Borough. Firmado por el arquitecto Renzo Piano, que lo visualiza como “un velero que sale al río”, y tras casi 12 años de obras, la última -y más impresionante- adición al icónico skyline de Londres (el ‘pepinillo’, la Torre de Londres, la Cúpula de San Pablo, el London Eye, la torre Canary Whard, el Big Ben…) tiene forma piramidal y está totalmente cubierta de cristal, de ahí su nombre (shard: trozo o añico de cristal puntiagudo).

 

El edificio Shard de Londres días antes de su inauguración

 

La torre de 87 pisos acogerá, entre otros, oficinas, restaurantes y comercios, además de un hotel de gran lujo (Shangri-La) que ocupará las plantas 34 a 52. Desde aquí y hasta el piso 68 se hallan los que seguramente serán los pisos y apartamentos más caros de la ciudad -si no de Europa-… ¡Imaginad la factura del limpiaventanas!

 

El mayor atractivo, sin embargo, espera en las últimas 4 plantas, que se abrirán al público en febrero y se convertirán en un increíble mirador, cuya vista abarcará unas 40 millas a la redonda (unos 65Km) en días despejados. No por nada el alcalde de la ciudad, Boris Johnson, tan famoso o más por sus declaraciones que por su política, ya ha bromeado diciendo que querría trasladar su oficina a lo más alto del Shard para así poder ver, armado de un catalejo, lo que hace su homólogo… parisino.

 

Gonzalo Arroyo es autor de varias guías de Londres, Reino Unido y Escocia de Anaya Touring.

 

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