agosto 11th, 2011 en Escapadas
Por Ignacio Merino
Comprendo que es ya un lugar común hablar de las suaves colinas de la Toscana, los cipreses al borde los caminos desiertos y la luz crepuscular que ilumina sus preciosas ciudades. Pero quiero insistir. No se trata de ir corriendo a Florencia, atiborrarse de arte y volver agotado, aunque la ciudad bien merece una visita de fin de semana sin grandes ambiciones. Lo que aconsejo, sin duda, es un viaje tranquilo por la comarca. El contraste entre el bullicio de la gran Florencia y la ruta del Chianti, es el mejor ingrediente para disfrutar a pleno pulmón. Sin olvidar todos los grados intermedios: Siena, con su fabulosa plaza central; Lucca, la señorial; el exótico encanto de Pisa; la tranquilidad de Pienza y Arezzo; las increíbles torres de San Gimignano.

© Richard/Fotolia
La región evoca el tiempo luminoso del Renacimiento italiano, pero también la exquisitez del diseño moderno, una gastronomía especial y vinos para paladares que saben. Llegar a Montalcino o Montepulciano, pernoctar en los alrededores y explorar las bodegas y mansiones, es entregarse al placer de la belleza, sentir la intensidad del tiempo detenido.
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