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El hombre de la pistola de oro

Por Mónica G.G. y Galo M. Aparicio

 

James Bond es el agente menos secreto del Servicio de Inteligencia Británico. Las misiones que le encomiendan le llevan a recorrer el mundo sin portar maleta alguna y sin padecer el significado de la palabra overbooking. Cada uno de los escondites de los estrafalarios villanos que persigue el seductor agente invita a la reflexión ¿qué guías de viajes consultan para encontrar esos lugares?

 

Francisco Scaramanga, más conocido como “El hombre de la pistola de oro”, acertadamente escogió la bahía de de Phang Nga en Tailandia para llevar la vida que le propiciaba el millón de dólares que cobraba por matar. Situada en la costa suroeste, próxima a las localidades de Krabi y a la isla de Phuket, y bañada por las aguas del Mar de Andamán. Entre islas, islotes, cuevas de techos salpicados de estalactitas y pitones calcáreos, algunos de más de cien metros de altura, se encontraba la lujosa guarida camuflada por una frondosa y salvaje vegetación. En la más absoluta quietud. Tipo de escenario que siempre ha seducido a James Bond, en buena compañía.

 

 

Como la historia la escriben los vencedores, el más imponente pitón que sobre sale de las aguas  verde azuladas  de la bahía de Phang Nga pasó a conocerse popularmente como “La isla de James Bond”. Desde entonces aquel rincón que descubrió Scaramanga (confiamos que después de leer Tailandia Guiarama) se convirtió en un punto de obligada visita y de atascos de long tails cargados de turistas  deseosos de arribar una buena posición desde la que tomar  la foto de rigor a “La isla de James Bond”.

 

Mónica G.G. y Galo M. Aparicio autores de Anaya Touring. Viven normalmente en China desde donde escriben su blog: http://escribiendoenchina.blogspot.com/

 

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