Praga ahora está en Varsovia


martes, 5 de julio de 2016

texto: Miguel Cuesta

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El barrio con peor fama de Varsovia (se llama Praga) tiene playas con chiringuitos de moda, parques empresariales de start-ups en naves industriales del xix, un museo de neones y hasta restaurantes caros con mucho postureo. Es la nueva conquista de la capital polaca, subida a la ola de un crecimiento imparable, aunque Praga tiene su propia identidad y quiere conservarla. En el imaginario local, sigue siendo un lugar conflictivo, pero hoy eso no es más que un mito que aumenta su peculiar atractivo.

 
Mercado Rozyckiego
Panorámica decadente del Mercado Rozyckiego
 

 

Dónde estás

Desde esta orilla del Vístula, los nazis bombardearon Varsovia centro sin piedad. Precisamente por eso, Praga fue una de las zonas que más edificios en pie conservó tras la guerra. Y sin embargo ese mismo hecho casi acaba por volverse en su contra, al quedar marginada por una administración que se centraba en reconstruir el maltrecho casco viejo.

En los últimos años, cuando ha habido más dinero para la inversión, se han ido recuperando muchos edificios (sobre todo antiguas fábricas) y en paralelo se han hecho descubrimientos curiosos. El nuevo museo de Praga de Varsovia recoge muchas de estas historias y es en sí mismo un ejemplo de lo que ha pasado con el barrio: se ubica en una vivienda noble en cuya restauración descubrieron que sus sótanos habían albergado una pequeña sinagoga.

 

El barrio “malo”

En las épocas malas del comunismo y tras la caída del muro, el barrio era la peor cara de la moneda de Varsovia, con niveles de alcoholismo muy elevados. Desde entonces todo ha cambiado, pero han quedado leyendas que a veces se cuentan con cierto orgullo local. Es más, hay quien ha visto en el mito una oportunidad y le ha sacado partido. Por ejemplo el museo del comunismo (Czar-PRL): una propuesta divertida de la mano de gente local que da a conocer las condiciones de vida humildes del barrio en la República Popular de Polonia.

Una de las leyendas que corren por el barrio es que en uno de sus mercadillos callejeros, el bazar Różyckiego, se puede comprar cualquier cosa de contrabando. Desde luego nadie lo diría: funciona a medio gas, siendo generosos, y claramente tiene los días contados. Se venden un puñado de vestidos de novia, gorros y algunos recuerdos del comunismo o la Segunda Guerra Mundial (normalmente réplicas). Pero fundamentalmente es un lugar pintoresco para que den una vuelta los amantes de los mercadillos callejeros.

 
Museo del Comunismo
Interior del museo del comunismo (Czar-PRL)
 

Soho Factory

Es una de las zonas con más gente cool por metro cuadrado del momento en Varsovia. Un parque empresarial que ocupa antiguos espacio industriales, que han dinamizado especialmente un par de proyectos. El primero es el museo de los Neones, una curiosa iniciativa que lleva unos años rescatando y restaurando algunos de estos carteles que ya están en peligro de extinción del paisaje urbano. Es una joya para amantes de la publicidad y su historia, pero además, esta exposición sobre tecnología cara y desfasada, ha terminado por convertirse en un símbolo del barrio, que apuesta por un modelo de crecimiento alternativo en el que no todo lo midan los costes y las cifras. El segundo es uno de los restaurantes más sonados de la ciudad, el Warszawa Wschodnia, también en un edificio antiguo que han aprovechado para hacer una experiencia gastronómica integral (24 h), en la que la cocina está a la vista y es parte del espectáculo. Los que no puedan permitirse el lujo, ¡hay menú asequible a mediodía!

 
Museo de los Neones
Fachada del museo de los Neones con una pequeña muestra de vehículos industriales antiguos
 

Las playas

Varsovia es una de las pocas capitales europeas que puede presumir de playas naturales, pero solo en el lado de Praga, porque en el lado del centro hay un malecón. A diferencia de en el centro, aquí sí está permitido hacer fuego y beber alcohol. Hay siete solo en el barrio, pero dos son especialmente bonitas y grandes. Cada una tiene un buen chiringuito de verano. La gran playa municipal de Praga está en el sur, a los pies del estado Nacional. Su chiringuito, el Plażowa, es un espacio de madera y cristal que lo mismo hace de restaurante que organiza fiestas de house, conciertos de rock y hasta exposiciones de arte. La otra gran playa queda a los pies del Zoo, con unas vistas excelentes al casco antiguo (si cabe mejores que la anteriores); en esta funciona La Playa Music Bar, un chiringuito-club de larga trayectoria donde bailar ritmos latinos hasta altas horas, jugar un partido de vóley playa a mediodía o beber algo en el arenal mientras se disfruta de la puesta de sol.

 Playa de Praga
Playa natural de Praga © Przemyslaw Szablowski/123RF
 

Otras cosas que ver

En la parte norte, el Zoo es muy popular no solo por los animales, sino por los parques y por las playas que tiene a su alrededor. Junto a él, además, casi espalda con espalda, conviven una vieja iglesia ortodoxa, la de María Magdalena, y una católica (la de San Miguel Arcángel y San Florián).

En la parte sur, domina el flamante estado Nacional de Varsovia, muy activo entre conciertos, deportes y otros espectáculos; a sus pies tiene la playa más grande de la ciudad, y a unos pocos metros el gran lago Kamionkowskie junto al parque Skaryszewski.